|

EUROPA
- ITALIA - VULCANO |
Desde
ese ángulo de tiempo y sueño creado por Juan Antonio González
Iglesias, partieron un día nuestras oscuras naves en busca de las
columnas que Heracles erigió en el extremo confín de la Tierra.
Durante meses navegamos sin rumbo a merced de los vientos, haciendo
escala en los más extraños lugares, pero en ninguno de ellos
encontramos la impronta civilizadora del héroe. El ánimo de la
tripulación fue declinando y muchos hombres, perdida toda
esperanza, abandonaron la empresa.
El regreso a casa fue triste y doloroso, nuestros ojos habían
admirado las más bellas obras de los hombres, pero también habían
sido testigos de la verdadera condición humana: la barbarie y la
destrucción.
Nuestra misión había
fracasado, la búsqueda había sido inútil. Exhausta, mermada y
afligida la expedición se disgregó, y un pacto de silencio se
impuso sobre el recuerdo.
Sólo hoy,
desaparecidos todos aquellos que me acompañaron en el empeño, oso
romper los imaginarios votos que nos unieron en vida para mostrar
algunas de las columnas quiméricas en las que creímos y deseamos
hallar las huellas del héroe.
¡Qué ciegos!
¡Qué locos!
En aquellos años de euforia ni siquiera podíamos imaginar
que el único límite del hombre lo crea el temor.
Ana
Santos
|